La Ley de Prevención de Riesgos Laborales garantiza el buen estado de salud de los trabajadores en función de los riesgos inherentes al trabajo. La empresa realiza, para ello, revisiones periódicas en centros médicos competentes con el consentimiento del trabajador.

Estos chequeos médicos se realizan con el único objetivo de conocer el estado de salud del trabajador y poder así evaluar la eficacia de las medidas preventivas, evaluar las situaciones concretas de riesgo en función del trabajador y poder adoptar las medidas de prevención más adecuadas a las condiciones de salud particulares.

Esta vigilancia de la salud es importante:

  • Para verificar que el estado de salud de un trabajador no constituye un riesgo para otras personas (conductores, gruistas…)
  • Si existe un riesgo específico por tratarse de una actividad especialmente peligrosa (riesgos químicos o biológicos…)
  • Si el puesto de trabajo tiene tipificado un riesgo de enfermedad profesional (sordera, enfermedades respiratorias…)
  • Trabajadores especialmente sensibles (embarazadas, menores, discapacitados…)

No obstante, aunque estas pruebas médicas son beneficiosas para todos, la empresa no puede obligar al trabajador a que las realice salvo que la proporcionalidad del riesgo laboral obligue legalmente.